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Terra
La Coctelera

Inodoro Pereyra (sic)

"... pero la paciencia de un hombre güeno tiene sus límites! Limita al norte con la prudencia, al este con la cordura, al sur con la pavura."

Un alemán en la familia (2)

Terminé de leer el artículo y quedé tocado. Me propuse como juego empezar a buscar algun Mercedes clase S que me gustara, y como era enero me dije que sería un agradable entretenimiento para este año. Quizás para agosto podría concretar la compra de algo, o no. Empecé la búsqueda por internet, y prácticamente el mismo día encontré un clase S que me hipnotizó. No tenía el motor V8 que en principio quería, pero era de los de segunda serie, con un motor moderno y poco gastador (en comparación con el V8) de 6 cilindros; en las fotos se lo veía im-pe-ca-ble y tenía muy pocos kilómetros. Me contacté con el vendedor, y quedé en verlo en un próximo viaje a Madrid.

Y fue tocado y hundido. El contacto fue fulminante, me impresionó el coche tanto por aspecto, estado general como por andar. Me pareció algo alucinante. Era la primera vez que me subía a un coche de estas características. Y la persona que lo vendía me transmitió la suficiente confianza. Lo que siguió fueron días intensos, angustiosos; tuve que convencer a mi mujer (hasta ese momento Maisa no sabía nada acerca de mis planes!), luego conseguir el dinero, hacer los trámites y finalmente viajar a Madrid para traérmelo a Barcelona. El viaje de vuelta a casa, una multitud de sensaciones, es una historia aparte.

(continúa)

Un alemán en la familia (1)

Me muevo por obsesiones. Me muevo bajo los impulsos dictados por estas obsesiones. Al día de hoy, mañana no sé, este es el año “Mercedes Benz”. Mi vida anterior a este año 2006 estuvo marcada por los BMW, especialmente la coupé 635 Csi, versión M6 mucho mejor. Pero este año algo hizo “click” y me reconfiguré a la marca de la estrella.

Creo que todo comenzó tímidamente cuando ví en venta un Mercedes 190 Diesel cerca de mi casa. Hasta ese momento nunca me había planteado comprar un Mercedes usado. Sí, por ejemplo, fantaseaba con un Audi A6, de los de primera serie, versión familiar con motor 2.5 TDI. Pero no pasaba de puras fantasías. Y había leído por ahí que los coches “grandes” de unos diez o más años de antigüedad tenían un valor de mercado muy bajo, sobre todo comparado con su valor original de cero kilómetro.

Luego llegó el toque de gracia. Veo en el kiosko la revista Cochesclásicos, que en su portada pone, pequeñito, un recuadro que dice “Grandes berlinas de los 90” o algo así. Me compro la revista y leo el artículo, que se centra en tres modelos tope de gama de fines de los ochenta, principios de los noventa. La pregunta que se hace la revista es si vale la pena comprarse un utilitario actual o apostar por un cochazo de hace algunos años. Casualmente es la pregunta que de alguna manera siempre tuve en mente. Y el artículo se basa en tres buques insignia, la clase S de Mercedes Benz, la serie 7 de BMW y no recuerdo cuál de Jaguar (XJ algo...).

Con fotos y datos, la nota presenta cada modelo, se comentan sus características y se hace un repaso del mercado actual, con ideas de precios y qué se puede encontrar. Resultado: la clase S de Mercedes es muy apetecible, por técnica, por diseño, por representar lo máximo de Mercedes (y por lo tanto de la industria del automóvil) durante muchos años, por calidad de fabricación, por un mercado de segunda mano de alta calidad con muy buenas unidades y por tener un precio de compra realmente muy contenido. Y quedé tocado.

(continúa)

Porqué alguien se pone a escribir sobre libros y autos

Dándole vueltas al tema de escribir, anotar en cuadernos lo que me interesa, ordenar la información que ya tengo y la que voy incorporando, vuelvo a pensar en la alternativa de escribir un blog.

Leo algunos consejos. Leo que hay que pensar qué cosas he hecho toda mi vida sin detenerme y sin que me resultase demasiado esfuerzo. En mi caso, algo que he hecho toda mi vida sin esfuerzo, y con mucho placer, ha sido leer. Y también leer sobre autos.

Leo en estos consejos que no importa el tema, lo único que cuenta es que sea placentero y que tenga que ver con una pasión genuina. Leer para mí es placentero. Y los que me conocen saben que los autos son mi pasión genuina.

Porqué libros y autos.

Los libros me gustan porque son infinitos, eternos e inabarcables. Incesantes. Como la Biblioteca de Babel.

Los autos son mi primer pasión, de cuando todavía no leía, que nunca me ha abandonado. Y a medida que voy creciendo, voy trasladando esta pasión no sólo a los autos actuales, sino también a los clásicos. Mi campo de interés crece y crece. Este año comencé a comprar revistas de coches clásicos. Creo que estoy perdido. Los autos se están transformando en algo infinito, eterno e inabarcable.

Algo tengo claro: no podemos prescindir de los libros; ellos contienen el lenguaje, y si abandonamos la lengua abandonamos el pensamiento. Esto no es posible. Yo, además, no puedo prescindir de los autos. Los llevo en los genes. Pero si me dijeran que me voy a una isla desierta, y que me puedo llevar 2.000 kgs de lo que quiera, seguro, seguro, serían 2.000 kgs de libros. Algunos de ellos serían de Historia del Automóvil (je!)

Armas de construcción masiva

No me parece casual que el mecanismo de un libro sea similar al de una puerta. El de un ordenador - con todo lo bueno que tienen para ofrecer los ordenadores, me apresuro a declarar - es, en cambio, el de una ventana cerrada que nos ofrece nada más y nada menos que aquello que es capaz de atrapar dentro de los límites de su marco. Los ordenadores nos obligan, siempre, a quedarnos del otro lado. Un libro, en cambio, se abre para que nosotros entremos en él y vivamos ahí adentro, para siempre aunque lo hayamos terminado de leer hace años. Porque si bien nosotros podemos haber terminado un libro, un libro nunca acaba del todo de leernos a nosotros. Y así vuelve una y otra vez, diferente y siempre útil, a lo largo de nuestras vidas. Y buenas noticias: los libros nunca se acaban, siempre hay otro libro que leer. Y, cuando llega la hora de irse al otro lado, el mapa de nuestras lecturas acaba constituyendo una suerte de biografía alternativa pero más que fiel de nosotros mismos. Un ADN de papel y tinta con el que - si hay suerte - estará construida la trama de nuestro particular Paraíso. Leer - y su acto casi reflejo: escribir - es una de las pocas formas de la soledad socialmente aceptadas por un mundo que tiende a sospechar de las actividades singulares. Poder decir "no me molestes, estoy leyendo" es un escudo y poder decir "lo leí en un libro" es una lanza. Un libro es la más sofisticada y pacifista y poderosa de las armas: un arma de construcción masiva. Por eso no es casual que si hay algo que ha unido o une a todos los dictadores a lo largo de los años ha sido y es su temor hacia los libros. Por eso los queman. Pero los libros siempre resurgen de sus cenizas. Los libros están hechos de palabras a las que ningún viento se atreve a llevarse.

Robado a: Rodrigo Fresán, escrito y periodista argentino.

Sumando experiencias

Debuto en el mundo del blog, y no sé porqué estoy tan nervioso. Será porque es una experiencia totalmente nueva y no tengo idea de lo que me va a deparar. Será porque es la primera vez que pienso en exponer mis ideas, mis motivaciones y mis intereses al mundo exterior, sea lo que sea el 'mundo exterior' en la nebulosa de la web.

Pero sí tengo claro que hay algo que me tiene tenso. Dentro de siete días estaré en Buenos Aires; luego de tres años vuelvo a pasar unos días con la gente que conozco de toda la vida, y a revisitar los lugares por lo que durante tantos años trajiné. Es un trabajo duro volver, aunque sea por poco tiempo. Es necesario, sí, pero también difícil. Todo va cambiando, todos vamos cambiando. Pero hay diferencias; uno va conviviendo con sus propios cambios y casi no se da cuenta de ellos, pero ¿qué sucede cuando pasan tres años y de repente nos encontramos con los lugares, las cosas, con la gente y descubrimos que hay diferencias con respecto a la foto mental que teníamos? Amigos que han tenido hijos, cuñados que se casan, nuevas mascotas en las familias, mudanzas y traslados, nuevos novios/as, etc, etc.

Quizás en el fondo lo que da miedo es que, de la misma manera en que nosotros vemos los cambios en los demás, los demás a su vez nos ven a nosotros cambiados, y, en función de la cara que nos pongan, estamos obligados a pensar, a reflexionar acerca de nosotros mismos y explicarnos qué somos y hacia donde vamos. Cuando uno está tanto tiempo tan lejos de los seres queridos, de a poco va perdiendo aquellas referencias que siempre tuvo, y un reencuentro de este tipo nos pone así de repente otra vez con los puntos de comparación que siempre tuvimos, con nuestro círculo más íntimo y personal.

Para más datos, y para que se entienda la historia, vivo y trabajo en Barcelona con mi mujer desde febrero de 2002, y nuestro viaje a Buenos Aires es una corta visita de dos semanas. Serán nuestras intensas vacaciones de este año.

Vayan estos párrafos como introducción personal. No sé cómo sigue esto, supongo que menos personal, supongo que más volcado a compartir ideas e impresiones sobre temas más generales. Supongo que dependerá de cómo se presente el día y de las ganas que tenga.

Chau!